Esta semana, The Lancet ha sacudido el debate sobre alimentación y salud pública con un metaanálisis masivo —tres artículos, 43 investigadores internacionales— que describe a los ultraprocesados como una amenaza global creciente. La advertencia no es menor: los expertos hablan ya del “nuevo tabaquismo”.

Un consumo que se dispara

El grupo de investigación documenta una expansión acelerada de estos productos en todo el mundo. En países como España, el porcentaje de calorías procedentes de ultraprocesados se ha triplicado en 30 años, desplazando alimentos frescos y tradicionales.

Riesgos: de la obesidad a la mortalidad prematura

Los estudios revisados en The Lancet relacionan de forma sistemática altos consumos de ultraprocesados con:

  • aumento de obesidad y diabetes tipo 2,
  • enfermedades cardiovasculares,
  • trastornos de la microbiota intestinal,
  • peor salud mental,
  • y mayor mortalidad en general.

Para las organizaciones de pacientes como ANPO, estos datos respaldan algo que la comunidad científica ya venía señalando: no es solo la dieta de la persona, es el entorno alimentario.

 

 

 

¿Por qué “nuevo tabaquismo”?

El paralelismo con el tabaco no es casual. Según los autores, existen patrones comunes:

  • Estrategias para generar consumo continuo, con combinaciones de ingredientes que hacen los productos más adictivos.
  • Publicidad masiva, especialmente dirigida a niños.
  • Presión política para frenar regulaciones.
  • Impacto sanitario acumulado, difícil de revertir solo con educación individual.
    La potencia económica y política de las corporaciones de ultraprocesados recuerda —dicen los expertos— a la de la industria tabaquera hace décadas.

 

Medidas: “cajetillas de tabaco” para la comida

La propuesta más llamativa de los investigadores es introducir etiquetados de advertencia más contundentes, similares a los de una cajetilla de tabaco, destacando aditivos, riesgos metabólicos y efectos a largo plazo.

También plantean:

  • limitar la publicidad infantil,
  • regular la presencia de estos productos en escuelas y hospitales,
  • aplicar impuestos específicos,

y coordinar políticas internacionales para frenar su expansión.

Qué significa esto para ANPO

Para quienes viven con obesidad, estas conclusiones son especialmente relevantes. Confirmar la dimensión estructural y no solo individual del problema ayuda a combatir el estigma.

Desde ANPO, estas evidencias refuerzan tres líneas clave:

  1. Defensa de un etiquetado claro y reales advertencias sanitarias.
  2. Entornos alimentarios más saludables, no solo recomendaciones dietéticas individuales.
  3. Protección de los consumidores, especialmente de los más vulnerables.

Una oportunidad para actuar

The Lancet no solo diagnostica: invita a repensar el sistema alimentario.
Lo que ocurrió con el tabaco —campañas, regulaciones, advertencias, cambios culturales— tardó años, pero funcionó.

Los investigadores proponen empezar ese camino ahora con los ultraprocesados.
Desde ANPO nos sumamos a la llamada: la salud pública lo necesita.

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